El discreto encanto de un cuadrado negro

Esta semana tuve que hablar de Kazimir Malevich, del Suprematismo y obviamente tuve que mostrar su Cuadrado negro. Una obra pintada en 1915 y frente a la que todavía surge la pregunta: ¿eso es arte?, ¿que significa?, ¿es broma, eso lo hace un niño?

Que esas preguntas sigan vigentes a más de 100 años no es culpa del espectador, que con toda legitimidad se las hace, sino de los museos, los curadores, los críticos y los académicos que han hecho muy mal su trabajo. Y aunque por falta de tiempo no ha sido -más de un siglo-, estoy convencida de que vale la humilde intención…

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Cuadrado negro, Kazimir Malevich (1878-1935), 1915. Galería Tsetyakov, Moscú

Porque cuando sin ampulosidades ni palabras raras simplemente decís que Malevich cree que el arte para ser creación, tiene que liberarse de la representación; al fin de cuentas, quien dijo que es arte solo aquello que represente cosas, objetos o formas conocidas o reconocibles. Entonces, la cosa parece empezar a aclararse, las cabezas piensan que algo de razón el hombre tenía, y así se esfuma la perplejidad y se adueña del aire un intenso deseo por comprender.

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Exposición “0,10” en la que se presentó Cuadrado negro, 1915, Petrogrado

Cuando decís que el cuadrado puede ser el cero de la forma -la pureza absoluta expresada geométricamente -y que el blanco puede ser el el vacío más allá de la sensación- la supremacía de la sensación pura-, las preguntas se van y aparecen la curiosidad y las ideas. Cuando decís que en realidad Malevich te está retando, que es una provocación para que dejes de buscar significados y mires la pintura como pintura misma y no como te acostumbraron a verla, te podrá gustar o no, pero empezás a entender de que viene.

Entendés que Cuadrado negro no representa nada, que simplemente “es”, que es en su propia pureza e idea de lo absoluto.Y más aún, te das cuenta que Cuadrado negro vive y lucha porque su abstracción total y minimalista, está viva en la rigurosa geometría de los edificios de la Bauhaus y en lo absoluto de la ropa diseñada por Tom Ford para James Bond.

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Diseño de vestuario de Tom Ford para el film “Spectre”, 2015

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Diseño de altavoces de pared, Bang&Olufsen

Entendés que está en la simpleza de los parlantes de la marca danesa Bang&Olufsen y sin discusión, está en la exquisita pureza formal del iPhone de Apple. Tan simple y tan puro, tan directo y tan bello, como el discreto encanto de un cuadrado negro sobre un fondo blanco.