La “posverdad” y los falsos Renoir de Trump

No sé si es para reírse o para llorar pero lo cierto es que las “fake news” de Donald Trump han llegado al arte. No contento con decir que Obama nació en Kenia o que su ceremonia de investidura fue la más numerosa de la historia americana, ahora resulta que Trump es el orgulloso poseedor de dos pinturas de Renoir que no lo son.

Dos hermanas Renoir

Dos hermanas (En la terraza), Pierre Auguste Renoir, 1881. Art Institute of Chicago, Chicago

Dos hermanas (En la terraza), es una deliciosa obra pintada por Pierre Auguste Renoir durante su estancia en Chatou en abril de 1881, momento en que el pintor comenzaba a incursionar en su característica pincelada “pastosa” con su famoso Almuerzo de los remeros. Ambas pinturas creadas en el mismo lugar, en el mismo año y con el mismo estilo, formaron parte del grupo de 25 obras que el célebre marchand Paul Durand-Ruel compró inmediatamente y prestó para la 7a Exposición Impresionista de 1882.

Obviamente a Trump le sobra dinero para tener un Renoir colgado en el living de su casa, el único problema es que el cuadro que dice poseer pertenece al Art Institute de Chicago. Fue donado a la institución en 1933 por la coleccionista americana Annie Swan Coburn, quien a su vez lo había comprado en 1922 a los herederos de Durand-Ruel, fallecido ese mismo año.

hermanas melania ok

Melania Trump en su penthouse de la Trump Tower en Nueva York, durante una entrevista en 2016 a Fox News con el falso Renoir por detrás

El escándalo salió a luz la semana pasada, cuando el periodista Tim O’Brien recordó en una nota para Vanity Fair, que en 2005 cuando entrevistaba a Trump para la biografía que publicaría ese año “El arte de ser Donald Trump”, éste alardeó de “su” Renoir. O’Brien le dijo, “no, Donald, soy de Chicago, conozco el cuadro, ése no es original”. Más como si la línea que separa lo real de la fantasía no existiera, Trump siguió en sus treces hasta que finalmente el periodista lo dejó correr: su entrevistado había decidido creer su mentira y si él quería que un Renoir falso fuera original, simplemente lo era.

Trump en 60 minutos con vice

El presidente Donald Trump y el vicepresidente Mike Pence, en una entrevista para el programa 60 minutos este año. Por detrás al fondo el Renoir falso

Esto motivó que el Art Institute de Chicago pusiera las cosas en su lugar y tras un contundente comunicado, su vocera Amanda Hicks sugirió a la prensa que revisaran la avalancha de información documental que la institución ofrece sobre la obra, su historia, las modelos y los análisis técnicos que se le han hecho con el correr de los años. Información que es pública, está en la web del museo y es un deleite de profesionalismo.  https://publications.artic.edu/renoir/reader/paintingsanddrawings/section/135639

Melania El Balcon II

El escritorio de Melania Trump con  “El Palco” falso por detrás, que es propiedad del Courtauld Institute of Arts de Londres.

Pero este episodio no es el único. En 1997 el periodista Mark Bowden describió en una larga nota para la revista Playboy como Trump le mostró un cuadro y le dijo señalando la firma “esto es un Renoir, vale en el mercado U$S 10 millones”. Sorprendido Bowden miró el cuadro y se dio cuenta que era El palco (también conocido como La Loge”), el famoso Renoir de la 1a. Exposición Impresionista de 1874. El mismo que el coleccionista inglés Samuel Courtauld compró en 1928 y que hoy pertenece al Courtauld Institute of Art de Londres desde que él mismo fundó en 1930 la prestigiosa institución británica. Sí es cierto, que en esta ocasión hay otra versión de la obra solo que más pequeña, pero ésta se vendió en Sotheby’s Londres en 2008 por U$S14.600.000 y su comprador fue el marchand inglés Timothy Taylor.

el palco en el museo

El Palco, Pierre Auguste Renoir, 1884. Courtauld Institute of Arts, Londres. Nótese que el marco con el que cuelga el original en el museo, es igual al del falso que está en el escritorio de Melania.

Ego, megalomanía, desconexión con la realidad, seguro que sí y quizá muchas cosas más. Lo que está claro es que Trump y sus “fakes news”, han hecho más difusa -aún más de lo que ya era-, la frontera entre la verdad y la mentira. Más peligroso aún, le han dado carta de identidad a eso que llaman “posverdad”, ese nuevo eufemismo con que hoy se disfraza lo que en otros tiempos se llamó “mentir”. No hay dudas, estamos en problemas.

 

*Para Nero