El día que el Salón Oval habló

El dicho dice que las paredes oyen pero yo creo que las paredes hablan. Hablan de lo que somos y de aquello en lo que creemos; hablan de lo que nos importa, de lo que nos gusta y de lo que escogemos celebrar. Y después de esta semana surrealista en la que asistimos atónitos a la elección de Donald Trump como inquilino de la Casa Blanca, me puse a pensar en las paredes del mítico Salón Oval. Esto es, en lo que hoy cuelga con Barak Obama y en lo que dado el notorio mal gusto del que hace gala su sucesor, en lo que colgará a partir de 2017.

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Salón Oval en la administración Obama: el famoso escritorio “Resolute” regalo de la Reina Victoria flanqueado por “Avenida bajo la lluvia” del impresionista americano Childe Hassam. 

En realidad, el presidente tiene asesores en el tema ya que desde los tiempos de la reforma de Jacqueline Kennedy existe la White House Office of the Curator (Oficina del Curador de la Casa Blanca) y la White House Historical Association (Asociación Histórica de la Casa Blanca), en las que trabajan un batallón de historiadores, restauradores y expertos en arte. Pero la tradición dice, que más allá de especialistas y sugerencias, los deseos del presidente se respetan y por eso las paredes hablan…

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El presidente Barack Obama observando “Cobb’s Barns” y “Burly Cobbs House”, de Edward Hopper (1882-1967)

Las salas privadas del presidente Obama son notoriamente vanguardistas; obras de Robert Rauchenberg, Joseph Albers, Nicolas de Staël, Mark Rothko y de la pintora negra de post-guerra Alma Thomas. En cambio, en el Salón Oval matizó la tradición con sus gustos; respetó el clásico y ya casi inamovible “George Washington” de Peale, pero incorporó dos obras de Edward Hopper, respetó el busto de Abraham Lincoln pero sumó el de Martin Luther King.

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George W. Bush en el despacho oval con “A charge to keep” de W.H. Koerner y el busto de Dwight Eisenhower de Nison Tregor

Desterró el célebre “A charge tu keep”  de W.H Koerner (Un cargo para mantener); una pintura del lejano oeste que provocó un pequeño escándalo en Washington cuando George W.Busch la escogió, por su título -obviamente- y porque en 1999 reincidió con él en su autobiografía. La cosa es que los vaqueros desaparecieron para dar paso a un clásico paisaje de Thomas Moran de la Hudson River School -la gran escuela lumínica de paisajistas americanos- y “Statue of Liberty” de Norman Rockwell, óleo que ilustró la portada del Saturday Evening Post el 4 de julio de 1946.

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Salón Oval en la administración Truman (1945-1953): sobre la chimenea el “Simón Bolivar” de Tito Sales, a la derecha “Washington” de Rembrandt Peale y a la izquierda la fotografía de Franklin D. Roosevelt.

A lo largo de los años el Salón Oval ha tenido más de una curiosidad; el presidente Bill Clinton tenía un “Pensador” de Rodin -lo que no deja de ser un tanto sarcástico a la luz de la historia por todos conocida-, John F.Kennedy desterró a todos los padres fundadores y solo colgó cuadros, fotos y modelos de barcos y durante el gobierno de Harry Truman el lugar de George Washington lo ocupó un retrato de Simón Bolivar. Pero Barak Obama incorporó un documento a sus paredes: la copia de la Proclamación de la Emancipación que Abraham Lincoln firmó un 1 de enero de 1863.

 

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Obama con la Proclama de Emancipación y el busto de Martin Luther King. A la izquierda el Abraham Lincoln de George H.Story.

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Trump y Obama con el “Washington” de Peale, a la derecha “The Three Tetons” de Thomas Moran y a la izquierda la “Statute of Liberty” de Norman Rockwell. Por detrás de Trump, el busto de Martin Luther King y de Obama el busto de Abraham Lincoln

Ayer cuando Donald Trump visitó al presidente Obama en el Salón Oval, pocos se dieron cuenta de que a unos metros de él estaba este histórico documento y los fotógrafos no lo captaron. Sin embargo, me parece significativo, porque ese trozo de papel desangró a un país en una cruenta Guerra Civil pero convirtió a millones de negros esclavos en hombres libres. Porque ese trozo de papel fue firmado y defendido por un presidente republicano y hoy está en la oficina de un presidente demócrata. Finas ironías que suelen suceder cuando las paredes hablan.

19 comentarios en “El día que el Salón Oval habló

  1. Veronica Algorta dijo:

    Muy agudo Emma!! Te felicito x tu ojo clínico. Cuando Trump compró el Hotel Plaza, destronó sus legendarios muebles, tapices y cuadros para poner Oros y más Oros. De ahi q el Plaza pasó a ser el Hotel de peor gusto de Manhattan. Ahora, seguramente hará algo por el estilo en el Salón Oval y el resto de la Casa Blanca, que sus antecesores tan dignamente decoraron. Desde Jackie Kennedy con su reconocido buen gusto, hasta la era Obama, hemos asistido a una ponderada decoración, destacando las esculturas de próceres, hasta la copia de la Emancipación tan sabiamente colocada. Hoy una incógnita con sabor amargo se abre. No por la decoración, q no es lo q más importa, sino por la incertidumbre del próximo inquilino de la Casa Blanca, un magnánimo narcisista, que los norteamericanos q lo votaron seguramente no vislumbran. Gracias Emma y felicitaciones por tus siempre bienvenidos y agudos comentarios. Abrazo, Veronica Algorta

    Enviado desde mi iPhone

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  2. María Inés Fabregat dijo:

    Buenísimo lo que decís, Emma, y sobre todo muy apropiado para este momento de cambio.- Confío que este nuevo inquilino no se atreva a modificar la exquisita decoración hecha por Jackie Kennedy , ni la del salón oval, con los agregados de Obama, que es el tema de tu “confesión”.- Cierto – como dice Verónica – en este momento la decoración no es lo que más importa, pero es nuestro tema.- Cambiar para empeorar – una cosa tan frecuente -espero que no ocurra en este caso.- Beso. Inés

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  3. Maya Aven Odem dijo:

    Genial tu punto de vista, Emma!
    Soy nacida en Argentina pero vivo en Israel desde 1979. Me gustaria recibir tu permiso para traducir “EL DÍA QUE EL SALÓN OVAL HABLÓ” al Ingles y al Hebreo y distribuirlo entre amigos y conocidos que no hablan Castellano, por supuesto cuidando de darte el debido credito. Que te parece?
    (Disculpa la falta de acentos… English/Hebrew keyboard)
    Maya

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  4. rlapin dijo:

    Excelente artículo Emma, sin dudas para los adictos al Arte y a su historia, no hay como espiar el gusto de una persona a través de sus cuadros, esculturas, cerámicas si las hay, como por su ausencia, sean posters o objetos estéticos “made in China”. Es cierto para un político, como para cualquiera, pero quisiera aportar dos acotaciones. La primera es que la elección de trabajos está a cargo de los asesores, por ejemplo, en el 2014 Obama sugirió que querría algo de Hooper, pintor que le gusta. Se contactaron con el Museo Whitney y desidieron que por el exceso de luz solo podrían ser cuadros y no trabajos en papel. Luego, de lo que hay en el Whitney, los óleos de su temporada de París no se consideraron propicios sino algo mas “americano”, quedando así los paisajes de Cape Cod, y dentro de éstos los qe tuvieran unas casas “americanas y vernáculas”. Todo esto fué decidido por la curadora Dana Miller del Whitney sin consultar nada con la Casa Blanca. Por supuesto que cada presidente expresa un deseo, pero las decisiones prácticas y concretas las toman los expertos. La segunda acotación es respecto de Donald Trump, que como la gran mayoría del mundo liberal, progresista y culto sin dudas aborrece, pero creo que corresponde no demonizarlo antes de tiempo. Suponemos que alguien vulgar tenga un mal gusto, pero la historia demuestra que il Caravaggio era un psicópata además de excelente pintor…y quien sabe que sorpresas y asesores traiga el aborrecido !! Digo démosle sus 100 días de garantía para mostrar quien es, que se trae, y que dirán sus paredes en el Salón Oval. Inspira rechazo, miedo y desconfianza, pero le corresponde una oportunidad de mostrar su gusto y sus mañas, como a todos.

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  5. Sergio Munari dijo:

    Muy fino comentario,Emma,con el que reparas en el bagaje y poso artístico que dejaron los distintos Presidentes americanos en su paso por la Casa Blanca.No sabía que Obama hubiese escogido la proclamación de Emancipación de los esclavos negros-buena declaración de principios- para ornamentar su entorno de trabajo,aunque sí repare en la ironía de un Martín Luther King que parecía mirar cariacontecido,alunado diríamos, a Donald Trump en la entrevista informal que ofrecieron ambos políticos.Como si bisbisease “qué haces tú aquí”Lo dicho,aparte de tus enfoques tan sorprendentes,me encanta la frescura de tu prosa.Da gusto leerte.

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  6. Ana dijo:

    Es muy interesante tener en mi pagina todo lo que corresponde a tus confesiones sobre el arter y sobre todo a estos detalles no pequeños ,si no muy interesante sobre lo que corresponde a la casa Blanca y sus presidentes , gracias mil por dedicacion inteligencia y perseverancia ! Chapeau Emma !!

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  7. Tere. Pereyra. dijo:

    EMMA, Gracias, por tú mirada por demás, brillante !!!
    Es un placer, leer tú enfoque, en toda la inmensa historia, con el detalle,…
    Deseo tengamos el gusto de recibir, por muchos años tus notas, que guardan,
    sutimente las histórias….de los tiempos.
    (disculpa mi retraso.)

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