Un día en palacio

España y su historia nos es cercana y quizá por eso en demasiadas ocasiones, nos olvidamos de su enorme riqueza y su increíble diversidad cultural. El sur con sus aires moros, el norte con su fe de peregrinos y en el centro, Madrid.

Plaza Mayor de Madrid, iniciada por Felipe II en 1580 y culminada en 1617 por Felipe III.

Plaza Mayor de Madrid, iniciada por Felipe II en 1580 y culminada en 1617 por Felipe III.

Madrid, la ciudadela fundada por el emir Mohammad I en el siglo IX y a la que los moros llamaban Mayrit.  Madrid, capital del reino desde que en 1561 Felipe II la hiciera “villa y corte” y así naciera la Madrid de los Austrias, con todo el amor a las artes que le regaló Felipe IV, el rey planeta. Madrid, centro de poder de los Borbones, dominada por la monumentalidad francesa de Felipe V, el rey que llegó de Versalles y el refinamiento italiano de Carlos III, el rey que llegó de Nápoles. Madrid, epicentro de la revuelta contra el francés en aquel lejano 2 de mayo de 1808 y que al día siguiente terminó en tragedia y años después en gloria de la pintura en manos de Don Francisco de Goya.

Vista de la Plaza de Oriente del Palacio Real de Madrid

Vista de la Plaza de Oriente del Palacio Real de Madrid

De todos los lugares de esta Madrid de “los mil rostros” hay uno en el que todo confluye, en el que estos emires y reyes separados por siglos, familia y afición se reúnen y ése es el espacio que hoy ocupa el Palacio Real o Palacio de Oriente. Allí nació el asunto; porque estaba la inicial fortaleza mora y porque ese edificio fue el que Carlos V convirtió en palacio real manteniendo – como era habitual-, su denominación árabe: Alcázar, de “al qasr”, es decir fortaleza.

Las Meninas, Diego de Velásquez, 1656 Museo del Prado

Las Meninas, Diego de Velásquez, 1656 Museo del Prado

Por el Alcázar de los Austrias pasaron muchos reyes y todos dejaron su marca, sin embargo, mi recuerdo no va para un rey sino para Don Diego de Velásquez, quien vivió allí con su familia como pintor del rey Felipe IV y Aposentador Real.  Por orden del rey Velásquez compró cuadros para sus paredes y escogió el lugar donde colgarlas; allí pintó en 1656 Las Meninas, episodio que sucede en el Alcázar y  en donde colgó hasta la nochebuena de 1734 en que el Alcázar ardió y la princesa, el pintor y sus meninas, fueron afortunadamente rescatadas de las llamas.

Saleta de Porcelana, creada en la Real Fábrica del Buen Retiro, 1765-1770, Palacio Real

Saleta de Porcelana, obra de la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro, 1765-1770, Palacio Real.

La destrucción del viejo y austero palacio, le dio la ocasión al primer Borbón Felipe V para construir una morada  similar en grandeza y esplendor a aquella en la que había nacido: el Palacio de Versalles. Para su desgracia del rey nunca llegó a habitar el palacio pero sí lo hicieron sus sucesores, entre los que estuvo Carlos III, quien con su refinado gusto italiano dejó su huella en la Sala Gasparini de inspiración rococó con motivos chinos y la inigualable saleta de porcelana, solo comparable a la del Palacio de Caserta de Nápoles.

El Palacio Real, esconde un hermoso trozo de historia que como un crujiente hojaldre se va superponiendo capa sobre capa, tiempo sobre tiempo y es esa acumulación la que hace que un sitio se convierta en una aventura de emociones y sobre todo, que importe tanto lo que se ve como aquello que ya no está. Por eso cuando hace apenas unos días estuve allí, no vi a los moros pero sentí la fuerza de aquel emirato, no vi el Alcázar de los Austrias pero sentí la presencia de Velásquez y miré los mismos huertos y jardines que él miró cuando pintaba Las Meninas.

21 comentarios en “Un día en palacio

  1. Raquel dijo:

    Amo Madrid, caminar por esa ciudad, visitar sus museos, quedarme detenida observando su arquitectura y el arte que parece escapar de la mamposteria de los edificios.Con este articulo me llevaste a la historia de la creación de tan bella ciudad.Admiro la claridad de tus descripciones y la riqueza que nos aportas en cada publicación. Gracias…mil gracias!

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  2. Enrique Mazzucchelli dijo:

    EStimada Emma: gracias por permitirnos compartir tus conocimientos y tu sensibilidad en una materia tan cara para nosotros, en una forma tan “justa y perfecta”.
    Te felicito por tu crónica.
    Te saludo con un beso, Enrique Mazzucchelli

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  3. Maria Elena Ferrari dijo:

    Hola Emma, que divino que hayas estado por esos lugares y nos comentes lo que yo no sabia, desde los origenes de Madrid en adelante gracias
    Maria Elena

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