El Louvre, el código y la verdad oculta

Los griegos decían que el asombro es el principio del conocimiento, que si dejamos de asombrarnos corremos el riesgo de dejar de conocer, de pensar y hasta de ser, si creemos que conocer y pensar son las esencias que nos hacen humanos. Quizá por eso, me gusta tanto el tópico que dice que “todos los días se aprende algo”; me gusta porque es verdad -como todos los tópicos-, pero también porque me hace sentir que mi capacidad de asombro sigue intacta.

La cosa es que esta semana ejercité mi capacidad de asombro y comprobé que los griegos tenían razón, cuando por motivos que no vienen al caso, tuve que entrar a la página del Museo del Louvre para buscar un recorrido sencillo y atractivo. Como sabía que el propio museo propone paseos temáticos y son buenos y bien organizados, los fui a buscar y los encontré, pero cuál fue mi sorpresa al descubrir que había un nuevo recorrido que se llama “Código da Vinci: ocho siglos de historia”  (http://www.louvre.fr/node/1560).

El Código da Vinci, Ron Howard, 2006

El Código da Vinci, Ron Howard, 2006

Al principio, quedé un poco confundida y pensé que era disparatado que un museo como el Louvre utilizara un best-seller y una película -que es pura ficción- con el fin de interesar o atraer espectadores. El libro es atrapante, literalmente lo devoré cuando lo leí, pero me quedó claro que es de dudosa calidad literaria y que en los temas artísticos bordea el delirio.

Sin embargo, opté por dejar de lado mis prejuicios y me sumergí en el recorrido y su detalles, para terminar concluyendo que me moría de ganas de hacer el dichoso recorrido. ¿Porqué? Pues porque en lugar de tomar las afirmaciones del libro como verdades, las convierte en claves de desarticulación de todas las extravagancias que contiene el relato y hasta las corrige, con gracia y humor, poniendo a Dan Brown en su sitio sin ampulosidades intelectuales ni prejuicios esnobistas.

Hall Napoléon, Museo del Louvre

Hall Napoléon, Museo del Louvre

El recorrido comienza en el Hall Napoleón situado bajo la Pirámide, que es por donde el profesor Robert Langdon -el héroe de la novela y Tom Hanks en la película- ingresa al Louvre en la primera escena situada en el museo. Y ya de entrada te cortan el mambo; es falso que la pirámide tenga 666 paneles de vidrios -el número de la “bestia” según el Apocalipsis de San Juan-. Tiene 673 triángulos en forma de diamante y la cantidad y la forma son resultado de las necesidades estructurales para cubrir el espacio.

Pasos del menú del recorrido. Al hacer clik, aparecen los textos

Captura de pantalla del menú del recorrido

Paso a paso (son diez en total) el recorrido te lleva de sala en sala y de obra en obra, desmontando todo aquello que es especulación y sustituyéndolo por otros contenidos académicamente sólidos. Entre ellos están, las incongruencias topográficas del texto entre el Salón Carré y la Gran Galería, la fantasiosa interpretación del gesto de la La Virgen de las Rocas de Leonardo, las relaciones entre la Ultima Cena de Milán y las Bodas de Caná de Veronese, pasando por los increíbles anagramas de la Gioconda, la Virgen y Santa Ana, la Muerte de la Virgen de Caravaggio y el Noli me tangere de Bronzino.

Medallón de Arago

Medallón de Arago

Sin embargo, de toda las extravagancias que hayan razones lógicas en este recorrido, me encantó la historia de los Medallones Arago, que son esos círculos de bronce de 12 cm. de diámetro, que le dan a Langdon la pista del lugar en donde estaría la sepultura de María Magdalena. Sabía que los medallones existían y que estaban vinculados al meridiano de París, pero no conocía su historia.

Observatorio Astronómico de París

Observatorio Astronómico de París

Resulta ser que allá por el siglo XIX, un físico y astrónomo llamado Francois Arago (1786-1853), que fue durante décadas el Director del Observatorio de París y del Departamento de Longitudes, recalculó con exactitud las medidas del meridiano de París, que por aquel entonces rivalizaba con el de Greenwich. Pero además, Arago fue quien descubrió el fenómeno de la polarización rotatoria en los cristales de cuarzo, explicó el centelleo de las estrellas y sus interferencias luminosas y fue firme defensor de la teoría de la naturaleza ondulatoria de la luz, inspirando a Foucault el experimento que permitió medir la velocidad de la luz. Nada menos.

Base de la escultura desaparecida de Arago, Buelvar Arago, Observatorio de París

Base de la escultura desaparecida de Arago, Buelvar Arago, Observatorio de París

Por todos estos logros y muchos otros más,  lleva su nombre un asteroide, el 1005 Arago, una de las cúpulas del Observatorio, dos liceos, tres calles, un bulevar y en 1893 se erigió una estatua en su honor en el exacto lugar por el que pasaba el meridiano en el Observatorio. Pero en 1942, los alemanes la fundieron para usar el metal y por ello, en 1994 el artista contemporáneo holandés Jan Dibbets imaginó una obra “invisible” que volviera “material” el logro de Arago, ya que como todos sabemos, un meridiano es una línea imaginaria. Lo que hizo, fue colocar 135 medallones de bronce a lo largo de 9 kilómetros en una línea Norte a Sur, que consigue hacer “visible” el meridiano de París.

Explanada del Museo del Louvre con uno de los medallones de Arago

Explanada del Museo del Louvre con uno de los medallones de Arago

Esos son los dichosos medallones que le dan la clave a Langdon en el libro, pero el punto es que ninguno de los medallones de Arago, pasan por debajo de la pirámide invertida del Louvre como dice Dan Brown, simplemente porque el meridiano no pasa por allí, sino a un centenar de metros. Y es que al fin de cuentas, solo se trata de la obra de un artista que halló un modo conceptual de conmemorar un hito de la historia de la ciencia. El resto es pura fantasía y no deja de ser interesante, ver como un libro que juega con la idea del ocultamiento como conspiración, termina construyendo una realidad alternativa, que consigue ocultar la verdad.

13 comentarios en “El Louvre, el código y la verdad oculta

  1. Tere. Pereyra. dijo:

    Emma, como siempre es un encuentro con el arte y el más interesante de los descubrimientos, esos medallones, no son un detalle, tienen una razón, muy valedera.!!!
    Gracias por la magnífica forma de mostrar el Arte, tus palabras….cada nota, es descubrir, algo más… !!!!

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  2. martha gonzalez dijo:

    ESTIMADA EMA. GRACIAS POR COMPARTIR TUS CONOCIMIENTOS CON TANTA GENTE QUE A TRAVES TUYO VIAJA, ADMIRA, DETALLA Y SABOREA CANTIDAD DE ELEMENTOS Y LUGARES QUE NOS SERIAN DESCONOCIDOS. ESPERO ENCONTRARTE PRONTO EN EL CLUB DE LOS GRANDES. SIN LUGAR A DUDAS HAY UN LUGAR MUY MERECIDO PARA TI.

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